No dramatizar los resultados, el cambio está en marcha

Si alguien pensó que con la elección del domingo rápidamente se iba a plesbicitar el gobierno de Santa Fe, alterar de manera definitiva la relación de fuerzas en la provincia y echar a andar un claro proyecto de centro izquierda en Argentina liderado por Binner, estaba atendiendo mas al estado de ánimo que nos imponía la descomunal arremetida que produjo la entrada del Gobernador de Santa Fe a la campaña, que a un frío análisis político.

Fue un error generar una expectativa tan grande, porque tanto Binner como Giustiniani se habían manifestado con mucha prudencia: eran elecciones de senadores, donde Binner se involucraba como corresponde a un demócrata con la suerte de su candidato, pero estaba claro que lo que se jugaba era solamente eso: una elección de senadores.

La elección de Santa Fe fue una elección muy pareja. El frente Progresista hizo una gran elección, arrancando muy abajo, con una fuerte diferencia negativa, que se achicó de manera rotunda con la campaña y con el apoyo de Binner, que en un acto de inusual coraje político revirtió en menos de dos meses la tendencia inicial

Rubén Giustiniani recorrió intensamente la provincia y fue el único candidato que formuló propuestas superadoras, atendiendo todas las cuestiones y marcando una diferencia categórica sobre Reutemann, cuyo único argumento fue mostrarse distanciado de Kirchner. La militancia del Frente Progresista marcó una diferencia demostrando que la organización puede contrarrestar el formidable poder de Reutemann, claro candidato del establishment, evidenciado en los tres últimos días, luego de su aparición televisiva en el programa de Marcelo Tinelli.

Por otra parte, el gobierno provincial, con alta valoración positiva por parte de los ciudadanos, recién empieza a mostrar los cambios profundos en que esta empeñado. En Santa Fe, conviene remarcarlo, está en marcha la mas importante reforma política que se haya intentado en una provincia argentina, asentada en la descentralización y la planificación estratégica, acompañada con un programa de obras de infraestructura que atienden esencialmente a la provisión de agua, la atención de la salud y la educación públicas, en un sentido similar a las orientaciones de gobierno que singularizan la experiencia de Rosario de los últimos 20 años y que tiene la impronta de Hermes Binner.

Es cierto que en menos de 2 años en la provincia se hizo mas que en 25 años de justicialismo, que la percepción de los ciudadanos es que por fin ha arribado una gestión definida claramente por la transparencia y la honestidad; pero las otras cuestiones requieren de mayor tiempo, porque la gestación de la políticas participativas es mas lenta que el decisionismo antidemocrático y las obras y los cambios en marcha requieren de que se evidencien en la vida cotidiana de la gente.

Por estas razones, una elección empatada, con el famosos voto campo claramente dirigido a Reutemann, con algunas derrotas muy fuertes en el centro norte y una diferencia menor que la esperada en Rosario cuyas razones habrá que desentrañar, pero sobre todo sin figurar Binner en la boleta, no debe ser leída con dramatismo. El gobierno de Santa Fe entra al tramo más productivo y sin duda ante la fragmentación del centroizquierda Hermes Binner sigue siendo una referencia insoslayable para el 2011.

Nunca las transformaciones se obtienen como resultado de una sucesión ininterrumpida de éxito. Nunca el cambio es lineal, es esfuerzo, trabajo y perseverancia y sobre todo confianza en el camino que elegimos, el camino del frente Progresista Cívico y Social.

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