La sociedad santafesina mira con estupor la continuidad de la vieja política por parte de Santa Fe Federal, al romper el contrato con los ciudadanos que los eligieron.
La actitud de firmar el dictamen de comisión en el Senado que habilitó el tratamiento de los superpoderes, traiciona la voluntad de los santafesinos que confiaron en esa propuesta política. Se ha distorsionado una vez más la voluntad popular, al darle al gobierno nacional la herramienta para seguir aplicando políticas que afectan los intereses de Santa Fe.
Este hecho no es solo grave por el perjuicio económico para Santa Fe, sino que sigue deteriorando la calidad institucional, la credibilidad de los ciudadanos hacia sus representantes, aleja la participación de los jóvenes, y profundiza la división entre la dirigencia política y la gente.
Ante estos graves hechos queremos manifestar la necesidad de no dejarse engañar con discursos superficiales, con slogans vacíos, con música pegadiza, con programas cómicos, y que sirva para tomar conciencia de que con nuestro voto definimos nuestra vida cotidiana. Por ello la necesidad de elegir con conciencia y verificar la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
A los jóvenes y a los ciudadanos en general les queremos decir que no todos somos iguales, que vale la pena seguir luchando por un futuro mejor, y que no se dejen engañar nuevamente: este hecho forma parte de una estrategia política de un conjunto de dirigentes y no de la decisión equivocada de una sola persona.




Son dos cosas distintas aunque en el fondo estén unidas.
Una es el voto en sí que podría ser discutible si ambos senadores del bloque Santa Fe Federal hubiesen votado juntos.
Otra cosa muy distinta es que el bloque se haya dividido en función de una votación, lo que da la pauta que cuando un bloque de dos se parte el 50% no acordaba en el fondo con el otro 50%, lo que ya es mucho.
Al partirse la traición es doble, ya que divide al binomio y cumple con la máxima de terminar abrazado juanto a los K.
De las dos actitudes me quedo con la de Roxana, ya que la lógica peronista de que cuando se pierde se va a abrazar al ganador era lo previsible. Por otro lado revela que Roxana, fría y calculadora sabe que el Lole nunca va a poder dar una interna, lo que lo deja abrazado al Pro y lejos del peronismo, ante esa alternativa ella lo abandona.
Esto no va a traer pocos problemas, especialmente acá en el sur de la provincia, muchos ya se estaban probando el traje
Charlie Boyle
22 de agosto de 2009 09:07