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El desafío de construir otra alternativa

Por Martín Baintrub

Sube el dólar. Suben los precios. Suben las tarifas. Suben las tasas. Sube la deuda. Sube la pobreza. Pero ojo, no todo sube, también hay cosas que bajan. Baja el salario real. Baja el nivel de actividad. Baja el PBI. Baja el empleo.

¿Vamos por el rumbo que queríamos ir cuando votamos en Gualeguaychú la alianza con el PRO? Seguramente no. ¿Nos sorprende? Tampoco. Bueno, a algunos correligionarios tal vez sí. Quizás creían que con un gobierno de dueños de grandes empresas y gerentes expertos, los resultados serían otros. Uno podría entender que el mejor equipo de los últimos 50 años tuviese flaquezas ideológicas, pero que además gestione mal, es demasiado.

El plan B
Ponele que Macri encuentra el rumbo y todo lo que subía baja y lo que bajaba sube. Genial. Aplaudimos de pie. ¿Y si no sucede?

El año que viene habrá elecciones. Muchos nos resistimos a que nos obliguen a elegir entre el choreo y el hambre. Ese no puede ser el destino de los argentinos. Algunos nos retobamos ante un menú tan restringido. La enorme mayoría de los radicales apostó al proyecto Cambiemos. Eso es indiscutible. Otros aceptamos la decisión de la mayoría, sin dejar de expresar nuestros reparos. Los resultados están a la vista. A esta altura deberíamos pensar en un plan B, por si acaso el segundo semestre se sigue demorando o la lluvia de inversiones no llega.

En estos días desde algunos medios incluso ponen en duda que el presidente logre completar su mandato.

“El escenario está ideal para un tercer candidato. Ni Macri ni Cristina son aptos para radicales de paladar negro”.

Una vez el Chino Balbín dijo: “Tenemos que llegar a las elecciones aunque sea con muletas”. Y si Chino. Para los radicales el orden republicano sigue siendo muy importante. ¿Y cuando lleguemos qué? ¿Vamos a resignarnos a votar lo menos malo?

El escenario está ideal para un tercer candidato. Ni Macri ni Cristina son aptos para radicales de paladar negro. Quizás lo que se necesite sea un gobierno de unidad nacional, con el peronismo republicano, con Margarita, con los socialistas y, por supuesto, con los radicales.

“Quizás lo que se necesite sea un gobierno de unidad nacional, con el peronismo republicano, con Margarita, con los socialistas y, por supuesto, con los radicales”.

El nivel de la crisis es tan profundo que se imponen gestos de grandeza. Por ejemplo: enjaulemos al gorila que muchos llevamos en algún rincón del corazón. Tenemos que sumarnos, poner el hombro. Pero hagámoslo con criterio, con los que piensan parecido a nosotros, acordando objetivos. Discutamos un plan de gobierno. Radicales y peronistas unidos tenemos poder territorial, militancia, cuadros, recursos, valores, historia. Nos estaría faltando un candidato con votos, es cierto, para qué negarlo. Pero quizás sea tiempo de recuperar esa frase, bastardeada por el kirchnerismo, pero que no dejaba de tener sentido y que decía: el candidato es el proyecto.

Fuente: Replanteo Revista

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